Los blastocistos se clasifican en función del tamaño o grado de expansión y de la calidad de los dos tipos de células que lo conforman: la Masa Celular Interna (ICM) y el Trofoectodermo (TE). Esta valoración se lleva a cabo en los días 5 y 6 de evolución embrionaria.

GRADO DE EXPANSIÓN:
El grado de expansión hace referencia al incremento del tamaño del blastocisto debido al aumento del volumen del blastocele (cavidad interna del blastocisto rellena de líquido) y, en consecuencia, al número total de células que lo conforman. El embrión tiene que crecer y expandir disminuyendo el grosor de la zona pelúcida (ZP), hasta ser capaz de romperla y salir de ella para llevar a cabo la implantación en el endometrio (tejido celular mucoso que recubre el interior del útero femenino).
Cuanto mayor es el grado de expansión, más avanzado en términos evolutivos se encuentra el blastocisto. Esta característica se valora en orden creciente del 1 al 4, existiendo la posibilidad de que el blastocisto haya sido capaz de romper la ZP, denominándose en tal caso como blastocisto hatching; o que además haya salido por completo de la misma, denominándose blastocisto hatched.

CALIDAD DE LAS CÉLULAS QUE CONFORMAN EL BLASTOCISTO:
El blastocisto está formado por 2 tipos celulares, cuya clasificación se realiza de manera independiente:
– Masa Celular Interna (ICM): masa compacta de células ubicadas en el interior del blastocisto, que darán lugar al feto.
– Trofoectodermo (TE): monocapa celular que envuelve al blastocele conformando la pared del blastocisto, encargado de la formación de la placenta tras la implantación.

CLASIFICACIÓN FINAL:
Como consecuencia de todo lo expuesto anteriormente, a la hora de clasificar un blastocisto se sigue el siguiente orden:
Grado de expansión (1-4), Masa Celular Interna (A-D), Trofoectodermo (A-D), Hatching (si procede)
De esta manera, un blastocisto en día 5 de evolución de máxima calidad, se clasificaría como: 4AAh
* Gardner, D. & Schoolcraft, W. (1999). In vitro culture of human blastocysts. TOWARDS REPRODUCTIVE CERTAINTY, AUSTRALIA, SYDNEY, pp. 378-388.